dilluns, 26 d’octubre de 2009

Textos de (introducció a la) filosofia



TEXT DE T. Nagel (segle XX)

«L'ocupació cabdal de la filosofia és qüestionar unes quantes idees molt comunes que tots plegats fem servir cada dia sense pensar-hi i aclarir-les. Un historiador es pot demanar què va passar en un moment determinat del passat, però un filòsof demanarà: què és el temps? Un matemàtic pot investigar les relacions entre els nombres, però un filòsof demanarà: què és un nombre? Un físic es demanarà de què són fets els àtoms o què explica la gravetat, però un filòsof demanarà: com podem saber si hi ha alguna cosa fora de les nostres ments? Un psicòleg pot investigar com els nen aprenen un llenguatge, però un filòsof demanarà: per què una paraula significa alguna cosa? Qualsevol pot demanar si està malament esquitllar-se al cinema sense pagar, però un filòsof demanarà: per què un acció és bona o dolenta?»

Thomas Nagel, What does it all mean?


TEXT DE G. DELEUZE (segle XX)

«Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado ni a la Iglesia, que tienen otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraría a nadie no es una filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento bajo todas sus formas. ¿Existe alguna disciplina, fuera de la filosofía, que se proponga la crítica de todas las mixtificaciones, sea cual sea su origen y su fin? Denunciar todas las ficciones sin las cuales las fuerzas reactivas no podrían prevalecer. Denunciar en la mixtificación esta mezcla de bajeza y estupidez que forma también la asombrosa complicidad de las víctimas y de los autores. En fin, hacer del pensamiento algo agresivo, activo y afirmativo. Hacer hombres libres, es decir, hombres que no confundan los fines de la cultura con el provecho del Estado, la moral o la religión. Combatir el resentimiento, la mala conciencia, que ocupan el lugar del pensamiento. Vencer lo negativo y sus falsos prestigios. ¿Quién, a excepción de la filosofía, se interesa por todo esto? La filosofía como crítica nos dice lo más positivo de sí misma: empresa de desmixtificación. Y, a este respecto, que nadie se atreva a proclamar el fracaso de la filosofía. Por muy grandes que sean, la estupidez y la bajeza serían aún mayores si no subsistiera un poco de filosofía que, en cada época, les impide ir todo lo lejos que querrían, que respectivamente les prohibe, aunque sólo sea por el que dirán, ser todo lo estúpida y lo baja que cada una por su cuenta desearía. No les son permitidos ciertos excesos, pero ¿quién, excepto la filosofía, se los prohibe? ¿Quién les obliga a enmascararse, a adoptar aires nobles e inteligentes, aires de pensador? Ciertamente existe una mixtificación específicamente filosófica; la imagen dogmática del pensamiento y la caricatura de la crítica lo demuestran. Pero la mixtificación de la filosofía empieza a partir del momento en que ésta renuncia a su papel... desmixtificador, y tiene en cuenta los poderes establecidos: cuando renuncia a detestar la estupidez, a denunciar la bajeza.»

Gilles Deleuze (s. XX) , Nietzsche y la filosofía, Barcelona, Ed. Anagrama, 1986.